
Santo Domingo
Bajo capas de reformas apareció la piedra, y con ella el tono: cal, añil en las vigas y latón en la luz. Los espejos redondos sobre el cabecero, el confidente turquesa, el retrato barroco del corredor: nada es del mismo siglo y todo parece haber vivido siempre aquí. Esa es la casa que buscábamos.












