Gran sala de columnas de piedra con suelo damero, cama de hierro de día y sillas tapizadas

Palacio Carlos III

Residencial

El palacio pedía respeto y un poco de descaro. Respeto: portones, vigas, columnas y dameros que solo hubo que escuchar. Descaro: un reloj de estación sobre la chimenea, damajuanas verdes, camas de hierro. Las capas del siglo XVIII conviven con la vida de ahora sin pedirse permiso.